
Todas las mujeres vamos locas por subirnos a unos tacones y sentirnos las más sexys del mundo. Y con este deseo no dudamos en elegir cada vez unos más altos pero… ¿nos paramos a pensar en las consecuencias que puede tener pasarnos horas caminando encima de 10 centímetros o más? No somos conscientes de lo importantes que son los pies para nuestro cuerpo y lo mucho que pueden afectar a nuestra salud.
El refrán dice que “para presumir, hay que sufrir” pero muchas veces las mujeres lo llevamos al extremo en cuanto a la medida y forma de los tacones de los zapatos que usamos. Y esto nos trae consecuencias que pueden ser leves o muy serias, dependiendo de la situación. ¡Atención! No te estamos diciendo que no uses nunca un taconazo pero si que sepas dosificarlo para los ocasiones más especiales.
Para empezar debes tener muy claro que llevar tacón cambia los puntos de apoyo naturales del pie. Esto hace que tu andar sea más inestable y, por lo tanto, puede llegar a afectar en mayor o menor grado tus rodillas, caderas e, incluso, la columna vertebral. Además estos zapatos acostumbran a ser demasiado estrechos por delante, con lo que se dañan los huesos del talón al forzarlo. Naturalmente, también puedes sufrir molestias de menor importancia pero sí muy dolorosas: juanetes, dedos de martillo, callos…
Te estarás preguntando cuales son los zapatos que debes usar en tu día a día para no tener estos problemas. Pues los expertos recomiendan que tus tacones habituales no superen los 3 centímetros y que, sin son altos, optes por modelos más cerrados que apoyen mejor tu pie. Eso sí, también dicen que es bueno alternar la altura de tus zapatos para que tus pies se acostumbren a los tacones.
Imagen: 20 minutos
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