
¿Recuerdan hace años cuando Rocío Carrasco quería ser modelo y se liberó de su sobrepeso?. El artífice de ese mérito dijeron en su día, que fue la dieta de la alcachofa.
No sólo promete adelgazar kilo por día, sino que además es depurativa; pues la alcachofa es un vegetal de propiedades diuréticas.
Con la alcachofa es imposible engordar, apenas aporta casi cincuenta calorías por cien gramos, así que si te gusta no lo dudes, la puedes comer hasta que te hartes.
Eso sí, es recomendable para unos días y bajar unos pocos kilos, no es una dieta milagrosa o que se pueda alargar demasiado.
La alcachofa además aporta fibra, por eso es que obstaculiza en nuestro organismo la acumulación de grasas y toxinas. Y es altamente recomendable para personas de tensión alta, por su baja cantidad de sodio, y diabéticos.
La cinarina de la alcachofa es lo que activa el metabolismo, depurando, reduciendo nuestro nivel de colesterol o de glucemia en sangre.
Este vegetal, también aporta lo suyo contra la celulitis gracias a que contiene abundante potasio. Fundamental para prevenir retenciones.
La alcachofa se vende en cápsulas que podemos combinar con la dieta, la cual consiste básicamente en comer alcachofas en desayuno, comida y cena.
Para el desayuno, podemos comerlas en forma de crema light con las tostadas.
Mientras que para la comida y la cena hay muchas más opciones: a la plancha, con arroz integral, con lentejas… y todo lo que se te ocurra que sea coherente y no esté prohibido en cualquier dieta. Aunque como siempre, antes de cualquier cambio en tu rutina alimenticia, consulta primero con tu endocrino.
Via: Gordos
