Siempre pensé que Kendra Wilkinson, la ex conejita de Playboy, (en la foto a la derecha) todo lo que tenía de guapa lo tenía de poco inteligente, cuando la vi en el reality del que fue protagonista, pero ha superado mis expectativas.
Ahora recién casada, declaró que ser mamá fue bastante duro porque: “Nunca me cepillaba el pelo, los dientes o tomaba una ducha. Un día me miré en el espejo y me deprimí. Muchas veces pensé que no tenía nada por lo que vivir”.
En octubre del año pasado la ex conejita se separó del magnate Hugh Hefner y comenzó una relación con Hank Basket, con quien se casó aproximadamente medio año después.
Por ese motivo se mudó a Indianapolis, de lo que dijo: “Todo era muy nuevo para mi, la nieve y el frío. Miraba hacia fuera y pensaba en cuánto me gustaría estar en la playa otra vez”.
A pesar de todas esas dificultades, de no ser más una conejita descerebrada y adicta a los deportes, y tener que ser madre y esposa, dice estar hoy feliz: “Mi actitud cambió mucho. Tengo muchas responsabilidades nuevas” (antes no tenía ninguna).
Enhorabuena para la chica más poco ingeniosa del playboy más popular Hugh Hefner, pero creo que su manera de describir la experiencia de ser madre, es preocupante.
Por mujeres como esta deben existir mitos como que “las rubias son tontas”.
