Resurfacing con láser

Sonia ¡Opina!

laser resurfacing before and after photo 1 Resurfacing con láser

Las arrugas y cicatrices de nuestra piel, debido a diferentes factores, implican una piel dañada y estropeada, que tratamos de reparar por múltiples medios.

Desde no hace mucho tiempo, tenemos a nuestro alcance el resurfacing, una técnica con láser, que elimina prácticamente cualquier imperfección de nuestra piel.

Pero antes de decidirnos por someternos a este tratamiento, nunca esta de más obtener toda la información posible y así poder tomar una decisión acorde a nuestras necesidades.

Consiste en una aplicación láser, calculada al milímetro, de forma que el haz de luz es capaz de destruir los tejidos dañados, sin necesidad de producir quemaduras.

Se usa para todo tipo de arrugas, en especial las patas de gallo y las arrugas de los labios, por norma general las menos profundas desaparecen tras la primera sesión, las más profundas quedan notablemente mejoradas.

Es muy efectivo contra las cicatrices producida por el acné, varices, accidentes o intervenciones quirúrgicas, haciéndolas desaparecer en pocas sesiones.

Se usa anestesia loca y en ocasiones sedación, dependiendo de la zona y para evitar posibles molestias al paciente. Con una sola sesión los resultados son muy aceptables, aunque se puede repetir para mejorar los resultados.

Tras la sesión de láser, la zona se enrojecerá ya que ha perdido piel, tras una semana podemos maquillarnos para disimular el enrojecimiento que persistirá unas semanas más.

Existen posibles efectos secundarios, aunque se dan en raras ocasiones, como por ejemplo un cambio en la textura de la piel o en su pigmentación, puede verse más clara o más oscura.

Los resultados pueden observarse pasados unos dos o tres meses, ya que la piel requiere de tiempo para estabilizarse y regenerarse tras la eliminación del tejido estropeado.

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