
El maquillaje permanente, es una técnica que se basa en la implantación de pigmentos, en la capa más externa de la piel, la epidermis. Estos se pueden aplicar sobre las cejas y el contorno de ojos y labios.
Se trata de que tus ojos y labios estarán perfilados siempre, lo que nos deja tiempo de sobra a la hora de maquillarnos y siempre estaremos perfectas.
Pero antes de decidirte por el maquillaje permanente, es mejor informarse de todo el proceso, de las clases de pigmentación, efectos secundarios y datos a tener en cuenta.
Existen dos tipos de maquillaje permanente, el cosmético y el correctivo. El cosmético se usa para embellecer, pudiendo delinear, ojos, cejas y labios…
El correctivo sirve para aquellas personas, que por accidente u operaciones, tienen los labios deformados, carecen de cejas o necesitan pigmentación en las areolas, que por alguna operación hayan podido perder color.
El maquillaje permanente tiene similitudes con el tatuaje, se usa un micropigmentador, con una serie de agujas que van introduciendo el pigmento en nuestra epidermis.
Tras el procedimiento, existen diferentes fases por las que pasa nuestra piel, comenzando con un enrojecimiento e inflamación de la zona. Pueden producirse exudaciones serosas pero esto es normal.
En la siguiente fase, se produce la cicatrización y se producen costras a lo largo de la zona pigmentada. El pigmento puede oscurecerse, pero tras unos cinco días, las costras se caen y el pigmento vuelve a su color original.
Tras diez días, la piel comienza a regenerarse y la pigmentación obtiene un tono más natural, poco después en la fase final, de nuevo la pigmentación retoma un tono más oscuro como resultado.
Normalmente, no es doloroso, pero en ciertas ocasiones se usa un gel anestésico según la zona a tratar. Además, no debemos tomar alcohol, aspirinas o ningún elemento que sea anticoagulante, para evitar mayores sangrados.
El maquillaje permanente dura unos cinco años, tras los cuales pierde una notable intensidad y debemos volver a requerir el tratamiento para devolverle su color, de nuevo.





















