Empieza la cuenta atrás para irnos de vacaciones, y seguro que estás pensando en la operación bikini, y en hacer una de esas dietas milagros para quitarte 3 kilitos en una semana. Si, de esas en las que por ejemplo solo se toman, zumos o solo comes piña a todas horas. Pero… ¿Sabes los efectos nocivos que tienen este tipo de dietas sobre tu cuerpo? ¿Conoces cómo reacciona después de una dieta de este tipo? Cuidado, estás jugando con tu salud, y es muy importante que seas consciente de que este tipo de dietas, más que hacerte un favor, te perjudican tanto a ti como a tu cuerpo, porque no puedes privar a tu cuerpo de tomar alimentos como proteínas, carbohidratos y grasas de tu día a día.
Por qué las dietas detox NO FUNCIONAN
- Nuestro cuerpo tiene hambre, y esa señal que el cerebro nos envía, directamente es apagada por una ola de azúcar que procede de la fruta de una dieta detox. Acostumbramos al cuerpo a que cada vez que tiene hambre, le damos o fruta o zumos, ambos con altos contenidos en glucosa, lo que hace que nuestro páncreas trabaje mucho más, segregando más insulina de lo normal.
- Una vez que nos hemos quitado el hambre con un zumo o una fruta, mientras nuestras células poco a poco van absorbiendo la glucosa, el nivel de azúcar en la sangre empieza a bajar. Es cuando se producen los típicos mareos por causa del hambre. Privamos a nuestro cuerpo de glucógeno, una fuente de energía rápida que se almacena en músculos y en el hígado.
- Cuando llevamos un par de días con esta dieta, poco a poco hemos dejado a nuestro cuerpo sin reservas de glucógeno, por lo que empezamos a sentirnos más débiles y con mal humor. Ten en cuenta que has reducido las calorías normales que debes consumir, a la mitad, además de no estar tomando nada de proteínas ni de carbohidratos, por lo que empiezas a perder masa muscular aunque hagas ejercicio diario.
- Pasados dos días más, notamos que empezamos con dolores de cabeza, continuamos con mucho más mal humor y notamos que estamos irritadas todo el día. Eso significa que nuestro cerebro ha entrado en un modo de inanición y está directamente tirando de nuestras cetonas, una energía que procede de la quema de grasas. Son como una gasolina de muy baja calidad que hace que te sientas más irritada que de costumbre. Además de ésto, nuestro cerebro empieza a notar la falta de aminoácidos, que son fundamentales para mantener estable nuestro estado de ánimo. ¡Si, por eso estamos siempre enfadadas!.
- Bienvenida amiga diarrea… Si, os lo digo así de claro, porque una vez que las proteínas de los músculos se descomponen en amoniaco y ácido úrico, lo que provoca que para que los riñones empiecen a trabajar como superhéroes, empiezan con su desintoxicación con la tan temida diarrea, por lo que notarás que vas muchísimo al baño.
- Pasados cinco días y sin haber comido nada de comida normal, nuestro intestino empieza a sentirse totalmente ignorado… ¡Toc toc, ¿hay alguien ahí? Como resultado, el pequeño vello que lo cubre, empieza a atrofiarse, lo que hace que nuestra diarrea aumente y muchas veces se provoque la deshidratación.
- Después de una semana de dieta, notas que has perdido músculo, y cuando empiezas ya un poco de todo, tienes menos masa muscular para quemar esas calorías y directamente se transforman en grasa. Por desgracia empieza a aparecer el efecto yo-yo que hace que nos cueste mucho más perder calorías.
Creo que si después de leer esto, seguro que quieres olvidarte de las dietas detox, porque como ves, solo te traerán problemas. No hay nada mejor que perder peso con una dieta normal elaborada por un especialista y con un control de peso. Ten en cuenta que adelgazar no es un juego de niños, y que cuerpo, solo tenemos uno, ¡tenemos que cuidarlo!
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