A principios de año decidí acudir a un dietista ya que los excesos veraniegos y navideños habían hecho mella en mi tipín; quería recuperar mi silueta, mi bienestar e iniciar una rutina saludable, acompañada de un poco de deporte. En una de las cosas en que mi dietista insistió era en que no se trataba tanto de perder peso, sino de tener una vida más saludable. ¿Cómo? Lo primero algo que no solía hacer nunca, las 5 comidas diarias acompañadas siempre de 2 litros de agua. Lo primero que pensé fue “¡qué barbaridad!”, hasta que me explicó las razones:
- Las 5 comidas diarias ayudan a que el cuerpo no retenga grasas de más, provocadas por espacios de tiempo largos entre comida y comida. Las 2 comidas de media mañana y media tarde deben ser alimentos ligeros y en poca cantidad.
- El beber 2 litros de agua al día también nos ayuda a sentirnos mejor, ya que el beber agua evita que tengamos la sensación de ansiedad por comer, ayuda a metabolizar la grasa acumulada y nos mantiene bien hidratados.
Al día siguiente comencé la rutina, escondí la comida basura en el armario y baje al súper con una larga lista de alimentos saludables (la gran mayoría eran verdes y no muy apetecibles).
Como os he dicho, no estoy obsesionada con perder peso, sino con llevar una vida más sana, así que me dirigí al súper con la intención de llenar el carro con productos frescos y saludables. Mientras hacía la compra me llamó la atención un producto que ví, eran unas barritas de proteína Bicentury que decidí comprar para probarlas. Entre sus propiedades vi que tenían una combinación de proteínas con diferentes velocidades de digestión que se absorben progresivamente, y vi que tenían una variedad de sabores súper originales. Las probé, y desde hace una semana siempre las llevo en el bolso para poder tomarlas cuando quiera. No suelo ser muy amante de las barritas, pero es que éstas están buenísimas y son muy cómodas para tomar entre horas.
Siguiendo con una vida saludable dije… Pues ahora ya a tope, así que continué con mi rutina saludable. Dejar el metro de lado y caminar más (30 minutos al día), aprovechando que el buen tiempo está a la vuelta de la esquina, y hacer paseos más largos a mi perrita, así ella también se ponía en forma y no me sentía tan sola en esto.
Aunque al principio me costó mucho esfuerzo no sucumbir a las tentaciones del armario prohibido, al final lo conseguí y ahora puedo ver los resultados, estoy en forma y me siento mejor conmigo misma. Ahora ya no es una rutina sino algo normal en mi vida.
¿Qué sueles hacer para cuidarte y ponerte a tono este verano?
